#Corpas55Años Ernesto Morales: El primer “todero” Corpista

En el marco del 55.º aniversario de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, rendimos homenaje a Ernesto Morales, uno de los primeros colaboradores integrales de nuestra institución.

Detrás de cada líder visionario existen figuras silenciosas e indispensables que, con una lealtad a toda prueba, convierten las ideas en realidades tangibles. En las memorias de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, el nombre de Ernesto Morales brilla con luz propia. Él no solo fue el colaborador de confianza de nuestro fundador, el Dr. Jorge Piñeros Corpas, sino el hombre que destacó en cada uno de los roles que se vio en la obligación de cumplir (casi todos ellos sin experiencia).

El aliado del fundador

“Mi historia con el doctor Jorge Piñeros Corpas no empezó en los pasillos de La Corpas sino mucho antes, por allá en el año 65”, relata Ernesto con la claridad de al recordar aquellos años. “Comencé a trabajar con él cuando fundó la Defensa Civil del Barrio La Soledad, un pequeño proyecto creado para brindar más tranquilidad y seguridad a las viviendas de su sector. Esa era solo una de las muchas facetas de liderazgo que tenía el Dr. Piñeros”.

Desde entonces, Don Ernesto se convirtió en un aliado de nuestro fundador, acompañándolo como su “todero” de confianza en cada proyecto o iniciativa que el Dr. Piñeros emprendía en su misión de transformar la educación en ciencias de la salud, la educación y las artes.

Entrando en 1970, el Dr. Piñeros se enfrentaba a un nuevo reto que se venía gestando desde la última década. Reformas que cambiaron el paradigma de la educación médica dejaron atrás lo que nuestro fundador consideraba como los “pilares del Médico General que nuestro país necesitaba”, lo que lo llevó a retirarse de las facultades de Medicina en la Universidad Nacional (1964) y del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (1967). Desde entonces, con el apoyo de los doctores Guillermo Fergusson Manrique y Eduardo Cubides Pardo, el Dr. Piñeros comenzó a gestar lo que inició como la Escuela de Medicina Juan N. Corpas. Nuestro relator recuerda el momento exacto en que el rumbo cambió:

“Un día, con la franqueza que lo caracterizaba, me dijo: ‘Ernesto, voy a empezar la Corpas, pero no sé si esto vaya a dar resultado; esto es una aventura’. Yo ya era su hombre de confianza y le respondí sin pensarlo: ‘Hagámosle, doctor. Lo menos que puede pasar es que me quede sin trabajo, y como hoy ya estoy sin puesto, pues no hay ningún problema’”.

Los primeros pasos del sueño Corpista

Aceptado el reto, la “aventura” comenzó de inmediato. Una de las primeras misiones críticas de Ernesto fue enviar los telegramas de aceptación a los estudiantes que vivían fuera de la capital.

“El doctor me dijo: ‘Usted no se mueve de ahí hasta que me envíe el último telegrama’. Y así lo hice”, recuerda. “Salí de la oficina de Telecom casi a las diez de la noche, tras lidiar con sellos y trámites burocráticos, pero con la satisfacción de haber garantizado que los estudiantes que fueron aceptados, y que vivían fuera de Bogotá, recibieran su telegrama”. Ese esfuerzo fue el preludio del inicio de operaciones de la Corpas, el 7 de enero de 1971, fecha que marca el nacimiento operativo de la institución.

“Todero” por vocación y acción 

En esos primeros años, donde la escasez de recursos se suplía con ingenio, Ernesto Morales se convirtió en el “primer todero Corpista”.  No había límites para sus funciones: fue el primer portero, el primer encargado de la logística administrativa, el organizador de los anfiteatros y hasta el primer secretario.

“Me tocaba de todo: arreglar el anfiteatro, estar pendiente de los primeros cadáveres que traíamos de la Nacional para que los muchachos estudiaran con lo mejor… Yo era el hombre orquesta”, comenta con orgullo.

Al conmemorar 55 años de excelencia, La Corpas está llena de historias y personajes históricos los cuales contribuyeron, con su dedicación y esfuerzo, para que nuestra institución se convirtiera en el importante referente de Educación Superior con sentido humanístico que es hoy.

Hoy, a sus 76 años, don Ernesto Morales sigue recordando con nitidez las enseñanzas del Dr. Jorge Piñeros Corpas. Su historia es un recordatorio de que la Fundación Universitaria Juan N. Corpas es el resultado de muchas manos que, como las suyas, creyeron en un proyecto que nos enorgullece a todos.

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