Sala de fundadoras

Ángela Gabriela Bernal Medina

Rectora
Corporación Universidad Piloto de Colombia

Es importante reconocer y afirmar la esencia del liderazgo de la mujer desde la base, que se oriente al observatorio hacia la construcción de una narrativa longitudinal que articule la infancia, la escuela y la universidad. Esta mirada refuerza la necesidad de consolidar un proceso evolutivo coherente, capaz de acompañar a niñas y mujeres a lo largo de sus trayectorias educativas y sociales, con continuidad, intención formativa y visión de largo plazo.

Hay que fortalecer la esencia y el reconocimiento de la mujer en ese liderazgo desde la primera infancia”.

Los cuatro aspectos principales son:

  1. El liderazgo es el eje articulador del proyecto.
  2. La primera infancia es estratégica.
  3. El liderazgo femenino es un proceso evolutivo.
  4. El observatorio debe trabajar en la continuidad temporal.

María Rosa Buenahora

Decana de Odontología
Universidad del Bosque

La educación con Mirada de Mujer es profundamente humana, sustentada en la empatía, la solidaridad y el reconocimiento de la dimensión emocional como parte constitutiva del aprendizaje. Desde su experiencia como madre y directiva académica, resalta la capacidad de comprender las trayectorias vitales de los estudiantes y de ponerse en el lugar del otro como rasgos diferenciadores del liderazgo educativo.

Asimismo, reconoce la relevancia del cuestionamiento a modelos formativos centrados exclusivamente en el éxito económico o el estatus, al proponer una visión orientada a la formación integral de personas.

“Una educación con mirada de mujer es un liderazgo profundamente humano que integra empatía, experiencia y emoción para transformar la formación más allá del éxito económico hacia la comprensión integral de las personas”.

Los cuatro aspectos principales son:

  1. La emoción es una dimensión legítima y necesaria del proceso educativo.
  2. Las mujeres tienden a emplear estilos de dirección que valoran la empatía y las relaciones interpersonales; sin embargo, estas características pueden desarrollarse en cualquier persona, independientemente del género.
  3. La educación con mirada de mujer puede aportar comprensión en cuanto al sentido del éxito y la formación.
  4. El Observatorio debe integrar lo humano y lo afectivo en su marco analítico.

Jeannette Cristina Rodríguez Torres

Directora del área financiera, procesos e industria
Corporación Universidad Piloto de Colombia

La educación con Mirada de Mujer debe situarse en el acompañamiento cercano y sostenido de las trayectorias educativas, y productivas; inspirado en una lógica de cuidado, orientación y exigencia equilibrada. La educación puede traducirse en proyectos con impacto social tangible como el proceso desarrollado con las mujeres cafeteras, donde la universidad articula la investigación, la formación y la proyección social para contribuir al cierre de brechas económicas y educativas.

También, reconoce la importancia de hacer énfasis en la necesidad de contar con evidencias, procesos estructurados y resultados verificables.

La educación con mirada de mujer se valida cuando genera resultados concretos y transformaciones tangibles en la vida de las mujeres”.

Los cinco aspectos principales son:

  1. La mirada maternal puede traducirse en prácticas educativas efectivas.
  2. La transformación se valida cuando es tangible y verificable.
  3. La universidad puede acompañar proyectos de vida reales.
  4. La sistematización es clave para replicar buenas prácticas.
  5. El observatorio debe mostrar procesos completos, no solo resultados aislados.

Paula Andrea López López

Rectora
Universidad Central

La educación con Mirada de Mujer integra la emoción, el liderazgo y el rigor académico para afrontar problemas sociales que impactan a niñas, jóvenes y mujeres a lo largo de sus trayectorias educativas.

El observatorio es un espacio colectivo que debe formular preguntas esenciales sobre las condiciones de vida, las desigualdades y las violencias que inciden en la movilidad social, reconociendo en la educación, desde la primera infancia hasta la educación superior, la vía principal de transformación.

Desde esta perspectiva, su aporte fortalece el carácter del laboratorio viviente como metodología capaz de convertir la reflexión en incidencia real y sostenida en los territorios, articulando conocimiento, decisión y transformación educativa.

Lo más importante que yo creo que debe hacer el Observatorio no es mostrar estadísticas, sino provocar acciones que realmente transformen".

Los seis aspectos principales son:

  1. La educación es una forma de amor y compromiso social.
  2. El liderazgo femenino puede integrar emoción y exigencia.
  3. El observatorio debe provocar acción, no sólo reflexión.
  4. El laboratorio viviente es clave para transformar realidades.
  5. La incidencia debe expresarse en cambios reales y sostenibles.

Diana Margarita Pérez Camacho

Rectora
Fundación Universitaria Cafam – Unicafam

Reflexionar sobre la educación con mirada de mujer me emociona, pues reconocemos nuestro rol como articuladoras del sistema y promotoras del cambio social. 

En la gestión universitaria, el liderazgo femenino se expresa en dos dimensiones. La primera armoniza las voces diversas de la comunidad académica sin antagonizar el liderazgo masculino; integra, en cambio, todas las instancias bajo un fin compartido: transformar vidas para impactar la sociedad. 

La segunda materializa una gestión integral, donde mujeres —madres, esposas, hijas y rectoras— equilibran sus múltiples roles sin perder coherencia. Demuestran que es posible dirigir con firmeza, conjugando sensibilidad y determinación.

Somos líderes no solo desde lo que pronunciamos en nuestros discursos y las decisiones que nos corresponde tomar como profesionales; sino en el actuar diario de todas las dimensiones de nuestra vida.

Los tres aspectos principales son:

  1. La mujer actúa como articuladora y armonizadora en el ecosistema educativo.
  2. El liderazgo femenino universitario no compite, sino que complementa y unifica visiones hacia la transformación social.
  3. La gestión exige equilibrar roles múltiples, liderando con determinación, empatía y claridad.

Dra. Nancy Williams

Rectora
Corporación Universitaria CENDA

Conectar la mirada de mujer con el propósito en educación es retador y maravilloso, teniendo en cuenta la organización y el liderazgo que de parte de nosotras podemos aportar. 

Tuve que repensar la pregunta que nos hicieron: “¿Cómo vería este Observatorio?” Pienso que debería tener también una mirada, un foco, respecto a la identidad y al propósito. Al revisar las presentaciones que compartieron (que iniciaron desde 2019), y como les comenté cuando participé en el ejercicio de Mujeres rompiendo barreras, el enfoque estaba orientado hacia eso: hacia el liderazgo de la mujer y a romper las brechas en los cargos directivos. 

Sin embargo, creo que después de la pandemia estamos llamados a un momento más retador, marcado por nuevas tendencias y clasificaciones. Lo digo desde la experiencia con mis propios estudiantes: aún hay algo de confusión en cuanto a cómo se van a definir en materia de género. 

Entonces, si quisiéramos que este observatorio fuera enriquecedor, no debería enfocarse solamente en género o en liderazgo, sino ir un poco más allá: volver realmente a esa identidad y a ese propósito de lo que somos como mujeres.

Los cuatro aspectos fundamentales son:

  1. El observatorio debe enfocarse en la identidad y el propósito de ser mujer, no solo en liderazgo o género.
  2. La pospandemia exige actualizar el enfoque inicial de 2019 ante nuevas tendencias y retos.
  3. Los estudiantes viven hoy con confusión frente a su definición de género.
  4. Lo esencial es volver al núcleo de lo que significa ser mujer: identidad y propósito.