Cómo concebimos la Mirada de Mujer

La Mirada de Mujer es una forma de comprender y acompañar los procesos educativos con profundidad humana, donde el cuidado y las relaciones orientan cada trayectoria; las personas, las comunidades y las instituciones se reconocen como aliadas, y corresponsables en la construcción de condiciones que hacen posible una educación con mayor sentido y calidad de vida.

A partir de esta perspectiva, la educación se reconoce como una práctica que sostiene, acompaña y proyecta la vida. Su valor va más allá de los resultados académicos, es la expresión misma en la manera como incide en las decisiones, las oportunidades y la calidad de vida a lo largo de las trayectorias educativas, que precisan ser acogidas y acompañadas en cada etapa, desde la primera infancia hasta la educación superior.

En las instituciones de educación superior (IES) y las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano (IETDH), lideradas por mujeres se percibe una forma de orientar la vida académica con una conexión más cercana a las realidades de sus estudiantes y la comunidad educativa. Decisiones que reflejan una comprensión profunda de las trayectorias que acompañan, lo cual se traduce en entornos educativos más sensibles a las distintas formas de vivir la educación. Así, convierten sus claustros en espacios que acogen, sostienen y abren caminos, donde cada estudiante encuentra condiciones más favorables para avanzar y darle sentido a su proyecto de vida.